http://www.arteleku.net/4.1/menus.jsp?idioma=castellano&id_seccion=12&id_articulo=637#
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

B-O-R-B-O-T-A-N
ENERO/2006
LoTY
POEMA [a modo de explicación]
Consiste en ( re )interpretar.
Me pregunto, ¿que es reinterpretar una pieza sonora?.
Escucho, me enternezco un poco, algo, lo suficiente, ¿por qué?.
Es una conversación en un bar donostiarra. Imagino, parece que media mañana, antes de comer. Suenan tenedores, platos, una cuadrilla de amigos charla amigablemente. Dicen varias cosas, hacen referencias que se pierden. Son mayores, unos viejos, imagino jubilados. Voces grabes, maduras, ancianas. Ríen, modulan sus voces en la conversación, con eso comunican más de lo que dicen.
De fondo, un murmullo. Ese murmullo constante y como sonido de fondo, como sonido que fija el trasfondo sobre el que brillar las luminosas pinceladas de las voces que conversan. Viejos, vino, calor, palabras, nuestros sabios del pueblo en asamblea ritual impasiva.
Tengo que reinterpretar.
Pero no me interesa en sí la conversación. ¿Qué dicen? Da igual. Lo que me conmueve esta a lo lejos, no esta.
Es el murmullo, la bruma sonora de fondo. En el bar, música orgánica de otras múltiples conversaciones y ruidos de mesas que se ponen y desmontan. Nuevos clientes que entran, salen, van vienen. Y hablan, todos hablan creando ese paisaje sonoro de voces en conversación calida un mediodía cualquiera en una de nuestras tabernas donostiarras.
¿Dónde más esta eso?, ¿Dónde he oído ese paisaje antes?.
Pienso en el frontón. Busco a prisa y encuentro varias piezas sonoras en mi mente, piezas sonoras de frontones en domingos de partido o jueves y martes de entrenamientos de pelota.
Pelotas, zapatillazos, y el eco reverberado que recoge, como con brazos tendidos, el frontón en su arquitectura como de templo.
Olvido entonces ya la taberna, voy al frontón, llego a este templo, salón de conciertos popular. Es un concierto el partido. El murmullo, al final del paisaje, lo traigo al frente, aumento su expresión. Dejo entonces en un primer plano lo que antes era fondo y dejo de fondo lo que era primer plano.
Recuerdo de niño el frontón de Andra Mari de Getxo. Acompañaba a un vecino pelotari al partido. Recuerdo, yo con un desinterés total por el juego, absorto de repente, detenido por el embrujo de la música de voces imparable de fondo. Montón diverso de voces de hombre mayores en tiempo de alegre ocio. Hipnosis sonora en el frontón, recogimiento extraño en mi estado interior de estar solo. Después lo mismo en txokos gastronómicos, cuando pierdo la conciencia de algo preciso y me diluyo como un gas en la acústica bruma de conversaciones de fondo. Y su música, solo su música.
Me dicen eh!, ¿estas? ¿Has oído?, e oído, aunque no se de que hablabais, estaba a otra cosa, oyendo, escuchando.
Esto mismo encuentro en la taberna. Con la atenta escucha de esta grabación.
Reinterpreto volviendo a mi partido en Andra Mari, a la comida en el txoko.
Rescato una escucha que ya tenía olvidada.