"- Antes de empezar con el sonido, trabajaste con la pintura. ¿Cómo llegaste de la pintura al sonido? ¿Crees que estas dos disciplinas se complementan? Además creo que tomas el sonido como materia plástica...
Como casi toda persona desde siempre he jugado con los sonidos. Los niños no necesitan (lo mismo que con el baile) que nadie les diga “Mira, esto es el sonido y puedes manipularlo...” es algo espontáneo. Siempre me ha divertido y acaparado la atención la potencia del sonido, y esto de una forma muy natural. Con palos, pasos, con la voz, descubrir fuentes de sonido con las que poder jugar ha sido siempre un divertimento para mí. El problema viene cuando te dicen que hay de entre todos los posibles sonidos que se pueden generar con las cosas, unos que son especialmente importantes y que se llaman “musicales”. Se nos adiestra estéticamente para la dimensión sonora (en otros campos también pero en el caso de la música es especialmente evidente) con la categoría de “Música”. Esto fue un problema para mí. Un problema del que no tomé consciencia hasta muy tarde. Se distingue de forma muy fuerte entre lo que es "serio" y lo que no. Se nos enseña lo que es serio frente a lo que es "gratuito" o "banal". Hay resortes sociales muy fuertes para que esto se mantenga. Se gestan en nosotros sentimientos contrarios, como una voz que te dice lo que esta bien y lo que esta mal. Y en la creación estética lo bueno y lo malo son categorías poco claras. Para mí descubrir la institución musical fue un lastre, un peso que me hundía y no me dejaba desatar los deseos que yo tenia respecto al sonido aunque no me lo formulara a mí mismo como lo estoy haciendo ahora.
La pintura es una de mis fuentes. Descubrir la experiencia de pintar libremente, improvisando, respondiendo a mis apetencias inmediatas ante la superficie plana y con los colores y las masas, fue una liberación de esas ataduras. El simple hecho de extender color sobre la superficie me libera. La experiencia pictórica es mi apertura a la creación estética liberada. Con ella empecé a descubrir las posibilidades del arte para el desarrollo de mi conciencia estéticamente. Saber que las posibilidades del arte no se agotan en ella (en la pintura) y pensar que se trata de un género históricamente agotado no implica que tengamos que limitarnos y prohibírnosla como oportunidad individual. Hay quienes dicen que la pintura es un género reaccionario porque continúa en los parámetros de la compra-venta a partir de la producción de objetos. Es una gran estupidez. Que abunden los pintores reaccionarios o que haya meros productores de mercancías que se dediquen a la pintura no significa que tengamos que privarnos de esta experiencia. A mí siempre me ha interesado, precisamente, la experiencia pictórica como tiempo de vida estética que amplía el horizonte de la imaginación y de la psique. En ese sentido el tiempo de pintar es lo que he trasladado al sonido se podría decir. El tiempo dedicado al color, las masas y la superficie espacial plana trasladado al tiempo dedicado al sonido, sus texturas, volúmenes, flujos, etc...
Yo
entré en la pintura por casualidad pero aprendo con ella a
improvisar (¿o sabía ya y recuerdo con ella?) y a
organizarme en el “laboratorio”, a plantear mis experimentos y
pensar sobre mi acción estética.
- ¿Y continúas hoy en día con la pintura?
Sí. Es un ejercicio bueno para mí, aún encuentro algo en la imagen y la experiencia pictóricas que no se ha agotado. Y mientras sea así no la abandonaré. Si no esta de moda, o se llena de conservadores no es problema mío. Yo sigo rastreando posibilidades en ese campo."
