AFORTUNADAMENTE LA FILOSOFÍA NO DEPENDE DE LA ESCUELA
(Carta abierta a los estudiantes)
“Ese slogan (poder estudiantil) me parece peligroso. En todas partes y siempre la gran mayoría de estudiantes es conservadora, e incluso reaccionaria. Luego un poder estudiantil, si fuera tal, sería conservador y hasta reaccionario.” H. Marcuse (La sociedad industrial y el marxismo)
Se viene hablando en los últimos años mucho en los medios sobre la filosofía; sobre el futuro de la filosofía. De lo que se habla más bien es del futuro de la docencia, del futuro de las facultades de filosofía. Si bien estas cuestiones están estrechamente interrelacionadas no son sinónimas. Una cosa es la filosofía (que puede sobrevivir en las situaciones más adversas tal y como la historia nos lo demuestra) y otra la escuela (que depende directamente de la política).
Quienes más se pronuncian sobre la cuestión son generalmente personas preocupadas por su futuro profesional, es decir, la preocupación viene dada por el pan, por el miedo al hambre más que nada.
Se discute sobre el modelo de enseñanza, sobre las asignaturas, el tipo de créditos y demás cuestiones accesorias a la filosofía.
Sólo cuando los funcionarios y los becarios han temido por sus puestos han empezado a hablar de la salud de la filosofía. Sólo en el momento de crisis se han planteado los problemas.
Pero el problema para la filosofía no es si se da con más créditos o menos, o si será un departamento en otras facultades o tendrá facultad propia.
La filosofía como pensamiento crítico y radical es ante todo una actitud ante la vida. Un posicionamiento por la autonomía y la libertad de pensar, una apuesta por la libertad y la responsabilidad de replanteamiento y sospecha perpetuos. La filosofía que se queda en los libros, está muerta de nacimiento.
La filosofía debe comprometer a quien la defiende; las opciones y los juicios que se defienden en la filosofía deben comprometer para la vida de quien los toma como suyos.
Si nos atenemos a esto, hoy, aquí, filosofía hay poca y de haberla es una filosofía despreciable.
Porque si vamos a las vidas de los filósofos, vemos lo primero que son ante todo cómodas y, lo más importante, son como las del resto de los ciudadanos.
Si esto es así (creemos que sí en la practica totalidad de los casos), o la filosofía no sirve para nada, o no hay filosofía alguna. Y entonces las preocupaciones que se vienen suscitando en torno al futuro de la misma carecen de sentido. Pues si no hay filosofía sino mera transmisión de Historia, lo mismo dará que la facultad desaparezca, lo importante serán las editoriales que publican los libros. Si por el contrario hay filosofía, es esta una filosofía tan inofensiva para la vida política y social que lo mismo dará que desaparezcan las facultades o que no.
Si la filosofía hubiera entrado en la vida, hace tiempo que todos lo sabrían. Sin embargo si ahora el riesgo de desaparición se materializa de facto nadie a parte de los directamente involucrados con sus salarios en el recinto universitario se dará cuenta de ello. Esto significa que la repercusión de la supuesta filosofía es nula.
Tal vez lo que necesite la filosofía sea precisamente eso, la extinción de un centro facultativo en el que sólo se transmite la Historia y se reproduce la antifilosofía. Desaparecer una temporada del panorama oficial y que se haga fuerte (porque sobrevivirá) en donde tenga que sobrevivir; en las bibliotecas, en los cafés... y solo entonces volver a la carga.
Porque seamos sinceros, una facultad en la que los distintos departamentos están enfrentados como si de niños se tratara hasta el punto de no tener casi contactos oficiales entre ellos, una facultad en la que no hay debates, ni hay enfrentamientos dialécticos, ni se pronuncia nadie sobre nada, donde el único punto común de encuentro es la cafetería (para comer el pincho tomar el café y desaparecer), una facultad de filosofía que permite tener en plantilla a profesores que desconocen por completo algo de filosofía, donde se garantiza el puesto a personas que nadie comprende cómo han accedido a él y después se apoltronan pasando por completo de la docencia (con la complicidad de nosotros, los estudiantes), de la investigación y de todo... en fin, en una facultad filosóficamente enferma y decadente, en la que casi nadie se ha preocupado por defender la filosofía realmente hasta que los puestos y los sueldos se han visto en peligro; tal vez sea una facultad que necesita extinguirse y dejar paso a otra cosa.
Desde luego, quienes estamos realmente convencidos de que la filosofía es perfectamente capaz de buscar grietas por las que escurrirse y sobrevivir, no nos encontramos tan aterrados. Solo hay que dejarle tiempo al tiempo y dejar que las cosas se pongan en su lugar, porque al final la filosofía reaparece.
Desde Gatza hemos lanzado una propuesta a casi todos los docentes y algunos investigadores de nuestra facultad de Ibaeta. Esta propuesta es bien sencilla y clara: responder como puedan a la pregunta ¿Qué es filosofía hoy? Esta cuestión lanzada a quienes se dedican profesionalmente a enseñar la filosofía en la universidad pública esconde la otra pregunta más interesante de ¿cuál es la situación real, filosóficamente, de nuestro centro? El proyecto de libro ¿Qué es filosofía hoy? persigue un intento por explicitar y sacar a flote esta situación, dejando ver las posiciones y el estilo de cada una de esas personas, respecto a lo que es la filosofía.
Desde nuestro punto de vista es una pregunta que al menos una vez en la vida alguien que dedica la suya a la práctica de la filosofía se debiera de hacer y, por supuesto, responder. Con la publicación de este volumen esperamos que se logre, al menos, generar un ambiente de afloración de posturas y debate entre el profesorado (al que libremente podrán incorporarse los estudiantes que se sientan involucrados desde revistas como esta) y que sirva para forzar al movimiento a quienes de otra manera podrían permanecer paradas hasta la jubilación. Al menos, que antes de hundirse definitivamente la facultad de filosofía se expresen claramente los unos con los otros y se denuncie lo que se tenga que denunciar.
GATZA.
Verano 2006
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Nota: Este texto fué escrito en un momento en el que el ambiente en la facultad de filosofía de la UPV-EHU se encontraba enrarecido y tenso respecto a los cambios que se avecinaban con la transformación de la universidad (Plan Bologna, etc...). En ese mismo momento desde GATZA editábamos el libro que daba fin a un proyecto largo que como estudiantes queríamos llevar adelante. Nos sentíamos irritados con la facultad (si no con todos los profesores, si con la gran mayoría) y al mismo tiempo con nosotros mismos (no ha habido movimiento estudiantil autónomo en Ibaeta nunca) por la pasividad ferviente que dominaba todo entre los estudiantes. Los resultados de aquel proyecto fueron extraños, el libro pasó desapercibido pero aún no ha terminado del todo lo que nos proponíamos. El libro va acumulando tiempo, el tiempo que necesita para cobrar mayor sentido. Este texto en concreto lo hicimos público en la facultad tiempo antes de la edición del libro e iba fundamentalmente dirigido a los estudiantes con el animo de generar un debate previo.
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