CINE ILEGAL @ Bulegoa z/b | Solokoetxe 8 bajo, 48006 Bilbao  
Viernes, 4 Abril, 2014 - 19:00
Proyección propuesta por Loty Negarti seguida de coloquio.

Style Wars (USA, Tony Silver & Henry Chalfant, 1983, 69mn)

Documental sobre los orígenes de la cultura hip-hop realizado para televisión en 1983. Se centra especialmente en el fenómeno subcultural del grafiti (así como en la vida urbana de la ciudad de Nueva York en la década de 1980). Aparecen policías, críticos de arte, trabajadores de mantenimiento del metro, "personas de la calle" y, sobre todo, legendarios escritores de grafiti. Style Wars se convirtió rápidamente en una especie de “biblia audiovisual” del grafiti reconocida por cientos de escritores europeos como la referencia videográfica indiscutible de todos los tiempos. Además de por el exhaustivo repaso que supone a los aspectos más importantes del juego urbano del grafiti, la película se ha convertido con el tiempo en el mejor documento de ese momento histórico que, para la historia del grafiti, vendría a ser como el tiempo de la Atenas de Pericles.




Dirty Handz 3– Search & Destroy (Francia, Anónimo, 2006, 78mn)
Esta película es la continuación de dos vídeos anteriores (Destruction of Paris City y Back on Tracks, hoy prohibidos) y cierre de la trilogía Dirty Handz. El video narra las aventuras a lo largo y ancho de Europa de un grupo parisino de escritores de grafiti durante los años 90 y primeros 2000. Buscando trenes que pintar recorren los diferentes sistemas ferroviarios de ciudades como Londres, Copenhague, Estocolmo, Hamburgo, Berlín, Múnich, etc. Estos vagabundeos europeos les conducen finalmente a Nueva York, en una especie de peregrinaje al escenario originario de ese juego que les mueve con pasión.


Las películas me interesan en dos niveles. El primero, y más obvio, por el tema tratado. El grafiti como hecho social mundialmente instalado en las diferentes sociedades urbanas como una fuerza negativa y foco de tensiones (legales, morales, estéticas, políticas...). Un juego con unas reglas básicas muy simples pero que generan una constante actividad entre el creciente número de “jugadores”. Las reglas del juego pueden ir adaptándose a nuevas situaciones pero las modificaciones siempre son mínimas. En las dos películas se pueden identificar dos grandes momentos de la historia: el más clásico en el N.Y. de los primeros 80 donde ya están todos esos aspectos de las reglas del juego en marcha y, el más moderno, cuando se exporta a Europa mutando ligeramente para adaptarse a la situaciones sociales del viejo continente.

Hay luego un segundo nivel de lectura que me interesa, ligado a lo anterior. Entre las dos películas vemos dos maneras de representar un mismo hecho social. En la primera película dos personas ajenas al mundillo (vienen de la cultura oficial más reconocida como el cine y la universidad) se meten en el submundo juvenil del grafiti en lo que podríamos pensar como un ejercicio de antropología audiovisual. Retratan el mundillo-grafiti para ser emitido en televisión. Esa vocación televisiva determina el acercamiento porque va dirigido al público general, es decir, a la opinión pública (si es que de ella se puede hablar). La película, como artefacto, entra en circulación y es como un temblor. Miles de jóvenes europeos ven la película y deciden empezar a jugar el juego. Me interesa mucho ese potencial del cine como activador de acciones por la adhesión de la audiencia (afectividad, intelectualmente...) a lo que se declara con las imágenes.

El segundo vídeo es un caso muy diferente porque son los propios practicantes quienes retratan la cosa-grafiti. Se auroretratan tendenciosamente en una película que pertenece al subgénero de “vídeo de grafiti”. Estos vídeos proliferan en los años 90 con el abaratamiento de las cámaras y son típicamente pornográficos: imágenes explicitas de acciones, recreándose en ciertos aspectos con el fin de excitar a la audiencia para que salga a la calle a hacer lo mismo. E poder de activación de la acción es mayor, pero pagando un precio ideológico más grande: la declaración es más autoritaria, más dirigida, más violenta.

Dirty Handz 3 es otro título más en una trilogía, pero Search and Destroy es especial, no es cualquier vídeo de grafiti. Tiene algo diferente, y es que la voz en off del protagonista parece dirigirse a la opinión pública. Nos cuenta su historia en primera persona, cuándo empezó y cómo ha transcurrido una vida entregada a pintar trenes por Europa. Me interesa ver y pensar las maneras en las que los diferentes grupos sociales se representan para (a) sí mismos y para los demás, la manera en la que van construyéndose una identidad de grupo diferenciado asimilando o rompiendo con recursos de otros grupos. En el caso del grafiti, por la naturaleza autopromocional y la obsesión permanente de afirmar la presencia, todo ello es muy ilustrativo.



Loty N. (Bilbao, 1982), a finales de los años 90 se mezcló con muchos escritores de grafiti en Bilbao. Música experimental después, también hay poemas. Once años en Donostia y vuelve al Gran Bilbao. Ahora trabaja en realizar unos vídeos. Etcétera.