MAL DE LABEL · DESCONCIERTO
Arteleku. Jornadas net-labels 20-08-2009




Los net labels son el exponente perfecto (un lugar de colapso) de lo que supone el medio internet a la hora de producir, publicitar distribuir música. Su potencial es inmenso, una revolución. La naturaleza del medio internet afecta a la propia música, hasta el punto incluso de convertirse en el fin mismo (edición-distribución-presencia) y no ya tanto en el medio para conseguir el fin (música). El net-label está al alcance de todo el mundo conectado, haciendo a todo este mundo (mundo que excluye a los no conectados) susceptible de editar y distribuir música. Más aún si se trata de música ruidista e improvisada. Si esto es asi, si todo agente conectado es un sello en potencia, ¿cual es su razón de ser? Seguramente poco más que un valor añadido bajo la forma de “criterio” o “gusto” o capacidad de selección de cosas “interesantes” en el maremagum de propuestas.

El netlabel topa, por la naturaleza misma de su medio, con el problema propio y casi insalbable del desbordamiento. Lo que Eco ha llamado bulimia informativa y Derrida el mal de archivo aparecen totalmente encarnados en la mayoría de las practicas de netlabels. La bulimia informativa es el trastorno de ansiedad propio de quien navega, busca y traga compulsivamente gigas y gigas de información que no puede digerir. Obviamente toda esa cantidad no es asimilable por el sistema cognitivo (no de esa manera al menos: tanto en tan poco tiempo) y termina por vomitar repentinamente todo al final de la jornada. Despues el ciclo se repite y la ansiedad reaparece ante la pantalla. El mal de archivo es la compulsiva necesidad y deseo constante por archivar y documentarlo todo. Todo evento musical, todo ensayo, toda improvisación pide documentación y la documentación exige hacerse pública (como representación) a modo de alimento para consumo bulímico. Ambas ideas se retroalimentan y en lo musical topan en el caso net-label.

¿Cuanta música teneis descargada de net-labels, cuantas horas de ruido y sonidos ocupando gigas en el disco duro?, ¿cuanto tiempo hace falta para escucharlo?, ¿que calidad de escucha sería esa que tiene que lidiar con urgencia y el inmenso catálogo?

La idea del concierto gira en torno a estas preguntas. La bulimia informativa en la version sonora sería bulimia sonora, esto es RUIDO casi seguro. Puestos en forma de círculo amplio, con bastante distancia entre unos y otros (en la sala de exposiciones para aprovechar el fuerte reverb), no hay un sitio definido para la audiencia que puede entrar o salir del círculo, ponerse en el centro-foco de máximo ruido o moverse por el espacio libremente saliendose del círculo. El concierto se construye como una improvisación ruidista empleando como instrumentos los reproductores de audio (tantos como se puedan) del ordenador o los reproductores portatiles de mp3. La materia prima son las cargas de archivos descargados de sellos online de música. Vamos reproducciendo en un proceso de capas sobre capas que colapsan en un ruido-confusión que es una doble metáfora: del ruido como salida de la ansiedad bulímico-informativa de música y de un espacio común de confusión y choque. El mal de archivo sonoro, el mal de label, como un vomito ruidista.



MUBLES (http://www.xedh.org/mubles)

Bilbao, 01-agosto-2009