PRELUDIO*


Estamos en el dominio del arte

en el terreno del sonido que hasta ahora era exclusivo de la música

pero que ya hoy es definitivamente un campo de trabajo potencial más allá del entretenimiento y la representación.


El sonido es la sensación producida en el oído al recibir la energía de las ondas de los cuerpos cuando vibran.

Es entonces un fenómeno que requiere de los objetos y del cuerpo vivo de la persona.

En nuestro mundo casi la totalidad de los cuerpos están en movimiento.

Aunque solo oigamos una parte de esas vibraciones.

El ser humano al nacer, una de las primeras cosas que aprende es a situarse por los sonidos, por la voz de la madre y el sonido de su corazón que lo tranquilizan.

El sonido es una de las vías de entrada de información de nuestro mundo, junto con la luz.

Es entonces una dimensión de nuestra existencia que resulta fundamental para sobrevivir pero además fundamental como elemento para crear sentido.


Este elemento de la experiencia individual, (del que no podemos escapar) aparece en toda forma social de vida bajo formas diversas pero fundamentalmente bajo la musical, no siendo ésta la única.




El músico es un ser que reproduce una forma de ver y de hacer con ese medio sonoro por el que ahora nos interesamos.


Podemos dar una definición de música como manipulación consciente de sonidos producidos por aparatos (instrumentos diseñados para ese único fin) y con un interes estético en ellos.

Se suele entender que es el arte de los sonidos

pero ésto no es del todo cierto si miramos de cerca.


En esa definición entraría lo que hacemos ahora aquí (¿arte sonoro?).

Pero parece que aceptar el termino “música” pesa mucho

pues arrastra esos elementos de armonía, ritmo, tono (el adiestramiento solfeístico)...

toda la tradición y las constumbres de la música

que nos pesan, nos lastran complicándonos el camino libre para una forma distinta de trabajar con el sonido.

Si realmente fuera arte de los sonidos no tendríamos problema en reconocernos como músicos

pero aceptar la etiqueta de “música” implica varias cosas que no podemos obviar.


La música es una parcela de trabajo que tiene una historia,

una tradición que no podemos olvidar.

En esa tradición se han impuesto unas formas de hacer bien y hacer mal (gusto)

algunas corrientes se han abierto más (free jazz, Cage, Ferrari).

Los artistas eran una cosa y los músicos otra a parte, separada,

Esta tradición musical impone un gusto y unas formas técnicamente de hacer.


En nuestra tradición occidental (Europa), esa historia supone

la racionalización matemáticamente de lo sonoro, combinando aritméticamente las medidas y produciendo como resultado de ello

un espectro concreto de estéticas musicales (y no otras).


Esa misma tradición supone una familia de aparatos sonoros (instrumentos) muy espécificos con unos usos perfectamente determinados prelimitando también el resultado.

El diseño de esos instrumentos con los que hemos construído nuestras músicas ha sido siempre creado buscando sonidos puros, limpios y matematicamente ubicables.


Como resultado nuestro espectro solfeístico-instrumental,

cerco sonoro que ha marginado el resto de sonoridades del mundo vital

arrojandolas a la categoría de RUIDO o sonido no musical.


Los artistas plásticos (pintura, escultura, foto) tenían una libertad mayor para construír sus obras,


el músico no, éste tenía que obedecer al espectáculo,

atenerse al cánon para entretener, comunicar, etc...

siendo su labor mucho más tecnica

como en el ingeniero.


Nuestra tradición europea ha afrontado lo sonoro de manera matematizante, racionalizando ese cuerpo material numéricamente, aritméticamente.


Quien se enfrenta a una creación sonora sufre si desea librarse de esta carga heredada.


La música requiere de aparatos específicos que producen un tipo de sonido discriminatorio.

Está la mediación instrumental, del instrumento como interfaz.

Es un aparato construído y especificamente diseñado para producir sonidos interesantes estéticamnete y no naturales (no del mundo, no aparecidos al margen de esos aparatos) que caen bajo la categoría de musicales.

En la música vemos claramente la dependencia que tiene la expresión respecto del medio.

Esa conciencia ha permitido que haya habido grandes inventores de instrumentos,

pero que siempre se regian por los conceptos musicales (de esa específica musica).


En este sentido la música es técnica. (y hoy tecnológica).


Después,

la forma de tocar esos aparatos, de generar sonido con ellos

suele ser fruto de una intención ajustados a las estructuras de la música,

es decir, del conservatorio.


La Historia del Arte no estudia la música ni incluye la literatura ni la danza.

Esto no es algo gratuito, pues se distingue entre artes más puras y artes que tiene un fin como entretener, ser espectáculo...

entretener está bien, (es importante para la sociedad aunque a mi no me interese),

pero ahora hemos llegado al arte, o nos vamos acercando

¿qué quiere decir esto?


que trabajamos con el sonido como una materia abierta a todas sus posibilidades

y lo hacemos de forma libre, cupiendo la posibilidad de hacer cualquier cosa con él

y a poder ser trabajando de modo experimental.

Que el sonido es un material como cualquiera de los otros; luz, volumen..

Que lo consideramos un campo potencial de trabajo plástico

y dimensión sensorial del humano.


Ya podemos ser totalmente rupturistas con la tradición musical

porque ya no somos músicos, aunque también podría llamarsele así

pero ya hemos explicado porqué no nos gusta ese nombre.

Introducimos todo el espectro sonoro del mundo sin distinciones musicales.



Hay otra manera distinta paralélamente a la forma musical de trabajar el sonido,

desde el mundo del arte,

más cercana a lo que tradicionalmente conocemos como arte,


en su mayoría a manos de artistas plásticos que se pasan al sonido y

desde la libertad adquirida en otros medios entran de una manera diferente

a trabajar la sonoridad no musicalmente

sonido no-musical que para la ortodoxia es, precisamente, el ruido.


Esa es mi situación, exáctamente;


desde siempre el sonido me ha inquietado, fascinado, impresionado,

desde simempre esa dimensión del mundo me ha movido.

Pero cuando he ido a aprender lo que mi sociedad, mi cultura

sabía, hacía, enseñaba... sobre cómo trabajar esa dimensión

me he frustrado por la falta de naturalidad,

por la artificiosidad,

por lo ortopédico de la música en la escuela

que quita a cualquiera el interes por lo sonoro.

Cuando he empezado a pintar por mi cuenta, o a dibujar, a fotografiar

nadie me ha dicho lo que está bien y lo que está mal

porque, de alguna manera,

hemos asimilado ya, despues de todas las vanguardias,

que se puede estar pintando seriamente sin tener que representar el mundo, sin tener que seguir unos protocolos de composición.

Y si he ido a trabajar lo sonoro ha sido con la inquietud infantil por los sonidos del mundo

y con esa libertad expresiva y procedimental aprendida en la pintura (en mi caso siempre).

Que quede claro que todo lo que ha hecho la escuela de sonido (conservatorio que quiere seguir conservando el pasado en el presente vivo) ha sido poner trabas que he tenido que ir saltando,

como una carga que de repente he descubierto que llevaba y que no necesitaba.


Bueno, pues en esa tradición paralela de artistas trabajando con el sonido

he encontrado muchos ejemplos y formas de hacer liberadoras y verdaderamente estimulantes.


Estoy hablando, claro, de los ruidistas del futurismo (Luigi Russolo), de Duchamp, de John Cage (y a su lado dimepre Satie), de Fluxus, y más cerca de nosotros el punk ( no del que hace solo rock).

Éstos marcan la tradición a la que le debo mi incursión activa en el sonido como medio.


Además de la forma de hacer y pensar lo sonoro de esta tradición está otro factor importantísimo;


Y es el de los medios materiales de nuestro tiempo.

Nuestro tiempo es un tiempo (aquí) tecnológico.

Una vida la nuestra tecnológicamente mediada a casi todos los niveles.

La técnica debiene tecnología que es cuando las ciencias formales-naturales y sus resultados se unen a la técnica y a la producción industrial.

En este estadio la electrónica nos pone en un momento especial.

Hoy la música es electrónica (electronicamente mediada) casi siempre (amplificación, microfonía, etc).

Pero la incorporación de los circuitos electrónicos en la invención de instrumentos es un giro de tuerca que nos pone en un nuevo paisaje.

La llegada de la tecnología informática y digital es ya el colmo.


Nuestro instrumento ahora puede ser el micrófono, o el amplificador, o el pedal electrónico, o el sintetizador, o un circuito electrónico programado.

O ser esa máquina que es la computadora personal.



Entonces estamos empleando, para crear, en un mundo tecnológico,

un producto propio de ese mundo .

Y esta creación entonces es más actual.

Pues la naturaleza de esos sonidos responde a los paisajes sonoros del momento.

Y la forma de trabajar es como la de otros ámbitos de nuestra sociedad.


El ordenador como herramienta de múltiles usos no es un intrumento específicamente musical.

Hay “violonchelistas” pero no “ordenadoristas”.

Lo mismo con los chips y con los componentes electrónicos que podemos comprar en una tienda, en cualquier ciudad.

Ésto nos deja más responsabilidad a nosotros, más margen para decidir.

Y para crear.


Contemplo posibilidades:

Puedo preparar aparatos que suenen o incorporen sonidos

creando nuevos instrumentos, instalaciones, dispositivos.

Y estaré trabajando con lo sonoro de una forma distinta a la tradicionalmente musical.

Puedo hacer cosas muy silenciosas y eso es otra forma de responder ante este mundo turbulento también sonoramente.


Un elemento de nuestro mundo sonoro y tradicionalmente desechado es el ruido. Esto está muy presente, lo soportamos hasta límites de locos.

Me parece interesante si atendemos a la definición de los ortodoxos

que consideran ruido todos los sonidos no-musicales

todos los sonidos que escapan al campo de la matematización y el control racionalizado del sonido.

RUIDO se opone para estos a MÚSICA.

Entonces decimos “arte sonoro”, como arte de los sonidos que no es simple música

sino otra cosa más amplia con más posibilidades y mayor libertad.

Puedo producir ruidos semejantes a los del mundo que me rodea y me invade.

Puedo generar ruidos y trabajar en ese espectro de ondas hasta hace poco despreciadas (salvando excepciones).


Así considero que estoy desde el arte sonoro, haciendo algo que es actual y que penetra en un aspecto de mi tiempo social.


Una acción sonora es algo que ocurre como resultado de la acción de un agente al menos,

que habiendo preparado unas herramientas previamente

produce con esa acción, como resultado, una serie de sonidos interesantes

en donde no se discrimina ningun tipo

y todo lo que ocurre no puede más que entrar a formar parte de la atención estética.


Siguiendo lo dicho arriba, esta acción persigue la aparición de ruidos

de señales acústicas que desde la música serían discriminadas a un nivel periférico,

traer al centro de interés una colección de sonidos turbios

no matematizables,

imprevisibles,

incalculables.

Para ello empleamos una guitarra baja,

Se trata de un instrumento que tiene un diseño específico

que nace precisamente de unos conocimientos y unos cálculos matemáticos

y que debe de seguir reproduciendo esa forma de pensar el sonido.


Su división en las cuatro cuerdas, el grosor de las mismas, en trastes, la afinación...

son cosas que aparecen desde una intención previa de música.


Este instrumento es ya antiguo, tal vez cientos de años.

su forma nos muestra su historia y una mentalidad ante lo sonoro manipulable.

Sin embargo llegamos a una época en la que la electrónica permite crear amplificadores

y lo que se hace es incorporarle uno de estos inventos al instrumento

que lo único que consigue es subir el volumen,

obviando las nuevas posibilidades.

Cambiando de lugar

La acción trata de explorar en este artilugio musical

otros sonidos considerados marginales desde la concepción de quien inventa algo semejante

y que al unir la tecnología que es el amplificador y la electrificación del bajo

nos permite generar unos “ruidos” específicos de la materialidad del instrumento.

Nos servimos, además,

de un motor de aspiradora, de un transistor de radio y de un ordenador.

* Este texto es el esquema o el hilo argumental que utilicé en una charla presentación dada en clase del profesor Mungi.a para el curso de Imágen Tecnológica en la facultad de BBAA  de la (EHU/UPV) del campus de Leioa, durante el Invierno de 2006. Despues de la charla se pasó a una acción sonora en vivo:  "Cambiando de lugar".


Loty negarti

http://www.gabone.info

getxo 2006

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