27 octubre 2016



Loty Negarti: Pruebas sobre una escucha avanzada


La “no idiomaticidad” de ciertas músicas produjo durante un tiempo una rotura en las expectativas formales de la escucha. La imprevisibilidad hacía que se agudizara la atención y se esperara lo que pudiera venir con los oídos abiertos como manos. Costaba pronosticar esa música. También se podía disfrutar de la falta de expectativas musicales. Supongo que el gusto por el ruido tiene algo importante que ver en todo esto. La idiomaticidad de la música es cuestión de sintaxis y el ruido carcome la sintaxis. Es cierto que ha habido también una sintaxis del ruido, pero esta es siempre una transición hacia otra cosa más silenciosa. La música no idiomática fue generando una tradición que estandarizaba las formas e inculcaba hábitos y rituales que desarticularon progresivamente aquella imprevisibilidad. Esto ya lo sabe hasta el más ingenuo. La música que requería una escucha atenta se empezó a escuchar, también, con oídos automáticos. ¿Y cómo escuchamos hoy? De manera mucho más avanzada, claro. Nuestra época es tremendamente avanzada. Si se pudiera “escuchar la escucha” en su forma histórica actual tendríamos una imagen sonora corrida como el rímel. También en la música no idiomática tradicional. Nos esperamos cualquier sonido y de cualquier manera. Lo aceptamos insensibles como Pantagruel. Se nos ha acumulado tanta memoria no idiomática en las orejas que escuchamos la música también antes de que suenen los sonidos. Como en el resto de cosas avanzamos el cursor del reproductor para ver si en algún momento llega algo reseñable. Y lo reseñable adquiere su valor en el hecho de que luego podemos comunicarlo como noticia en nuestro canal de auto-promoción favorito. Este concierto autómata es un ensayo de música contemporánea (como youtube).


Puedes descargar el PDF del programa del ciclo de audiciones Escucha Crítica aquí [144KB]